Donde el amor se encuentra con el atardecer

El sendero nos guía,
el viento susurra,
y el mar guarda lo que sentimos.

Los colores no se repiten,
como este instante,
como nosotros.

Y el sol, al caer,
no se despide…
nos envuelve.

Aquí, todo invita
a detenerse,
a mirarnos,
a sentir más profundo.

Porque hay lugares
donde el amor se vuelve silencio,
luz…
y presencia.

Y mientras el día se apaga,
algo en nosotros comienza.

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